Por qué casi siempre el problema es el peso
La cámara de cualquier móvil actual produce fotos de entre cuatro y doce megas. Están pensadas para poder imprimirse en grande, pero casi nunca se usan para eso: acaban en un formulario que rechaza archivos de más de 2 MB, en un correo que tarda una eternidad en enviarse o en una web que carga lenta por su culpa. Comprimir imagen resuelve ese cuello de botella recodificando la foto con MozJPEG o WebP, los mismos codificadores que utilizan los sitios grandes para optimizar su catálogo.
La otra mitad del peso está en las dimensiones. Una foto de 4.000 píxeles de ancho colocada en un espacio que mide 800 no se ve mejor: solo tarda más en cargar. Redimensionar imagen baja la resolución antes de comprimir, y combinar las dos operaciones suele dejar el archivo en una décima parte del original.
Elegir formato con criterio
La decisión entre JPG, PNG y WebP no es cuestión de gusto, sino del tipo de imagen:
- JPG para fotografías. Comprime muy bien los degradados suaves de una escena real y lo abre absolutamente cualquier programa.
- PNG para logotipos, capturas de pantalla, diagramas y todo lo que tenga texto, líneas rectas o transparencia. Es sin pérdida: no aparecen los halos sucios que deja el JPG alrededor de las letras.
- WebP para la web. Pesa entre un 25 y un 35 % menos que un JPG equivalente y soporta transparencia como el PNG. Lo entienden todos los navegadores desde hace años.
Para pasar de uno a otro está Convertir imagen, y también hay atajos directos para las conversiones más pedidas, como PNG a JPG, JPG a WebP o WebP a PNG.
Retoques rápidos que no necesitan un editor
Hay ajustes que no justifican abrir Photoshop ni instalar nada. Recortar imagen te deja encuadrar o ajustar una foto a la proporción exacta que pide una plataforma; rotar y voltear corrigen fotos giradas o hacen el efecto espejo; redondear esquinas genera un PNG con transparencia listo para usar como avatar, y blanco y negro aplica escala de grises, sepia o negativo.
Si vas a publicar material propio, marca de agua estampa tu nombre o el de tu web sobre la imagen. Y para quien programa, imagen a Base64 devuelve el data URI listo para incrustar en un CSS o un correo HTML, con su operación inversa en Base64 a imagen.
El orden correcto para no perder calidad
Cada vez que se guarda un JPG se vuelve a comprimir, y esa pérdida no se recupera. Por eso conviene hacer todos los retoques primero —recortar, rotar, redimensionar, marca de agua— y dejar la compresión para el último paso. Comprimir al principio y seguir editando después equivale a comprimir dos veces: el archivo acaba pesando lo mismo y viéndose peor.