Entre PDF e imagen
Es la conversión que más se pide, y casi siempre por dos motivos opuestos. Cuando alguien necesita ver o pegar una página en una presentación, un mensaje o una red social, lo que quiere es PDF a JPG. Si el documento tiene texto pequeño, tablas o gráficos de líneas, conviene usar PDF a PNG: el PNG no comprime con pérdida y evita los halos grises que el JPG deja alrededor de las letras.
En el otro sentido, JPG a PDF agrupa varias fotos en un único documento. Es lo que resuelve el trámite clásico de «envíe el DNI por las dos caras y el justificante en un solo archivo»: sueltas las tres fotos, las ordenas y descargas un PDF.
Entre formatos de imagen
JPG, PNG y WebP se reparten el trabajo de la web y conviene saber cuál toca en cada momento. El resumen corto: JPG para fotos y compatibilidad total, PNG para transparencia y textos nítidos, WebP cuando quieres el mismo aspecto pesando bastante menos.
Todas las combinaciones tienen su atajo directo:
- PNG a JPG y JPG a PNG, la pareja de siempre.
- PNG a WebP y JPG a WebP, para aligerar sin que se note.
- WebP a JPG y WebP a PNG, para cuando has descargado un WebP y el programa de destino no lo abre.
Si prefieres decidir el formato sobre la marcha, Convertir imagen hace cualquiera de esos saltos desde una sola pantalla.
Convertir notación, no solo archivos
Hay conversiones que no cambian el formato de un fichero sino la forma de escribir algo, y aparecen más de lo que parece. Números romanos traduce en ambos sentidos, útil para fechas de monumentos, capítulos y siglos. Números a letras escribe una cantidad en palabras tal como exigen los cheques, los contratos y las facturas en español. Y texto a binario convierte en los dos sentidos, que es la práctica habitual cuando se estudia cómo se codifican los caracteres.
Un aviso sobre las conversiones encadenadas
Cada conversión con pérdida degrada un poco la imagen, y el daño se acumula. Convertir un JPG a PNG y ese PNG de nuevo a JPG no devuelve la calidad original: arrastra la pérdida de la primera vez y le suma la de la segunda. Guarda siempre el archivo de partida y convierte desde él, no desde el último resultado. Con el PDF pasa lo mismo: si vas a necesitar el documento en varios formatos, sácalos todos del original en lugar de convertir el convertido.