Antes de firmar un préstamo
La calculadora de hipoteca aplica el sistema francés de amortización, que es el que usan prácticamente todos los préstamos hipotecarios en España: cuota fija todos los meses, pero con un reparto que cambia. Al principio casi todo lo que pagas son intereses y solo una porción pequeña reduce la deuda; con los años se invierte. Verlo en el cuadro de amortización explica por qué amortizar anticipadamente en los primeros años ahorra mucho más que hacerlo al final.
Para importes menores y plazos cortos —un coche, una reforma— está la calculadora de préstamo personal, con la misma lógica. Una advertencia práctica: compara siempre las ofertas por TAE y no por el tipo nominal, porque la TAE es la única cifra que incluye comisiones y gastos.
Lo que te llega de verdad a la cuenta
Entre el sueldo bruto que aparece en un contrato y lo que entra en el banco hay dos descuentos: la Seguridad Social y la retención de IRPF. La calculadora de sueldo neto hace ese recorrido y muestra cuánto se va en cada concepto, que es lo que permite comparar de forma honesta dos ofertas de trabajo o entender el efecto de un aumento.
Si lo que quieres es el detalle del impuesto, la calculadora de IRPF aplica los tramos y devuelve el tipo medio efectivo. Conviene recordar que el IRPF es progresivo por tramos: subir de tramo no encarece todo tu sueldo, solo la parte que supera el umbral.
Facturas, precios y porcentajes
- Calculadora de IVA — añade el impuesto a una base o lo extrae de un precio final, con los tipos español general (21 %), reducido (10 %) y superreducido (4 %).
- Descuentos — precio final y ahorro real, incluidos los descuentos encadenados, donde un 20 % más otro 20 % nunca es un 40 %.
- Porcentajes — todas las variantes: qué porcentaje es una cifra de otra, cuánto es un tanto por ciento y qué variación hay entre dos números.
- Regla de tres — directa e inversa, la herramienta más veterana y todavía la más usada para escalar cantidades.
Ahorro a largo plazo
El interés compuesto es el concepto que más cuesta intuir y más diferencia marca: los intereses generan a su vez intereses, así que el crecimiento no es una recta sino una curva que se empina con los años. La calculadora admite aportaciones periódicas, que es como ahorra la mayoría de la gente, y deja ver por qué el factor decisivo suele ser el tiempo y no la cantidad.
Planteado al revés, la calculadora de ahorro parte de la cifra que quieres reunir y te dice cuánto tendrías que apartar cada mes para llegar a la fecha marcada.
Una estimación, no un contrato
Todas estas calculadoras aplican las fórmulas estándar del sector, pero un producto financiero real trae condiciones particulares: comisiones, seguros vinculados, bonificaciones por domiciliar la nómina o diferencias autonómicas en los impuestos. Úsalas para orientarte y para contrastar lo que te ofrecen; para firmar, que los números los confirme tu banco o tu asesor.