Empecemos por un caso concreto
Necesitas 12.000 € para un coche y el banco te ofrece un 7 % TIN a 60 meses. ¿Cuánto pagarás? La calculadora responde al instante: una cuota de 237,61 € al mes, un total devuelto de 14.256,60 € y, por tanto, 2.256,60 € de intereses. Con esas tres cifras delante ya puedes juzgar la oferta; veamos de dónde salen.
La mecánica: sistema francés en meses
Los préstamos personales se amortizan igual que las hipotecas, con el sistema francés de cuota constante: la cuota resulta de multiplicar el capital por el interés mensual y dividirlo entre 1 − (1 + i)^−n. En el ejemplo, el interés mensual es 7 % ÷ 12 = 0,5833 % y n son 60 mensualidades. Cada cuota paga primero los intereses del capital pendiente y destina el resto a reducir deuda, por lo que el préstamo se abarata mes a mes aunque tú pagues siempre lo mismo.
El espejismo de la cuota baja
¿Y si el comercial te ofrece «solo 163 € al mes»? Suena mejor, pero fíjate en la letra: es el mismo préstamo estirado a 96 meses. La cuota baja a 163,61 €, sí, y el total sube a 15.706,56 €: casi 1.450 € más de intereses por el mismo dinero. La cuota mensual es lo que se ve; el coste total es lo que pagas. Usa la calculadora para mirar siempre las dos cifras a la vez.
TIN bajo no siempre es préstamo barato
La cuota se calcula con el TIN, pero el precio real de un préstamo lo resume la TAE, que incorpora la comisión de apertura, los seguros exigidos y otros gastos. Un préstamo al 7 % TIN con un 2 % de apertura (240 € en nuestro ejemplo) y un seguro obligatorio puede salir más caro que otro al 7,5 % sin extras. Compara TAE con TAE, nunca TIN con TAE.
Lista rápida antes de firmar
- Pide la TAE por escrito y compárala entre al menos tres ofertas.
- Pregunta por la comisión de apertura, la de amortización anticipada y los productos vinculados.
- Suma todas tus cuotas mensuales (préstamos, tarjetas, hipoteca): si superan en conjunto el 35 % de tus ingresos netos, replantéate el importe o el plazo.
- Elige el plazo más corto que te deje un presupuesto mensual cómodo.
Si lo que estudias es la compra de una vivienda, pásate a la calculadora de hipoteca; y antes de endeudarte para un gasto aplazable, comprueba con la de ahorro objetivo cuánto tardarías en reunirlo tú mismo. Tienes el resto en calculadoras. Como es lógico, todos estos resultados son orientativos y no constituyen asesoramiento financiero ni una oferta de crédito.