Por qué un documento pide la cifra dos veces
Un cheque de 1.500 € lleva el importe en números y, justo debajo, el mismo importe en letras. No es burocracia: es un mecanismo antifraude. Un 1 se convierte en 4 con un trazo y a un 100 se le añade un cero sin que se note, pero falsificar «mil quinientos euros» exige reescribir la línea entera. Por eso la ley mercantil española y la práctica bancaria dan prioridad a la cantidad escrita con palabras: si las dos versiones no coinciden, manda la de letra. La misma lógica explica que aparezca en pagarés, contratos de arrendamiento, escrituras notariales, actas de junta y presupuestos firmados.
Las reglas ortográficas que más se fallan
Del 16 al 29 se escribe todo junto
Las formas soldadas son las únicas válidas hoy: dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veintiuno, veintidós, veintitrés… Las variantes en tres palabras («diez y seis», «veinte y dos») quedaron anticuadas hace más de un siglo. Ojo con las tildes que aparecen al soldar: dieciséis, veintidós, veintitrés y veintiséis la llevan; veinticuatro y veinticinco, no.
A partir del 31, separado y con «y»
Desde el 31 la fórmula vuelve a ser decena + y + unidad, en tres palabras: treinta y uno, cuarenta y siete, ochenta y nueve. Nunca se escribe «cuarentaisiete» ni «treintaiuno» en un documento formal. Y la conjunción solo aparece entre decena y unidad, jamás detrás de la centena: ciento cuarenta y siete, nunca «ciento y cuarenta y siete».
Uno cambia de forma según lo que acompaña
«Uno» se apocopa ante sustantivo masculino y se feminiza ante sustantivo femenino: veintiún euros, treinta y un días, pero veintiuna hectáreas y treinta y una facturas. Lo mismo pasa con las centenas, que concuerdan en género: doscientos clientes frente a doscientas acciones. Es el error más caro en escrituras, porque cambia la interpretación de a qué se refiere la cantidad.
Mil y millón no se comportan igual
Aquí está la trampa clásica. Mil funciona como adjetivo: se apoya directamente en el sustantivo y no admite artículo delante, así que se escribe mil euros y nunca «un mil euros». Millón, en cambio, es un sustantivo: exige determinante y se enlaza con «de» cuando cierra la cifra. Se dice un millón de euros, dos millones de euros.
Esa preposición desaparece si detrás del millón vienen más cifras: un millón doscientos mil euros, sin «de». Y conviene recordar que en español un billón son un millón de millones (doce ceros), mientras que el billion inglés equivale a nuestros mil millones: traducir esa palabra a ojo en un informe financiero multiplica la cifra por mil.
Cómo se redacta en cada tipo de documento
- Cheques y pagarés: importe completo con la moneda y los céntimos hablados, «Mil doscientos treinta y cuatro euros con cincuenta y seis céntimos». Muchos bancos piden rellenar el hueco sobrante con una raya para impedir añadidos.
- Contratos: primero la cifra, después la letra entre paréntesis, «15.000 € (quince mil euros)». Si el precio lleva IVA, indícalo en la misma frase para evitar discusiones posteriores.
- Facturas y presupuestos: basta con el total en letra al pie. Es la línea que revisa primero quien autoriza el pago.
- Actas y textos legales: también se escriben con palabras las fechas, los plazos y los porcentajes, «un plazo de treinta (30) días naturales».
Del número a la palabra, sin dudar
Escribe la cantidad, elige entre el modo Número y el modo Moneda (€) y copia el resultado. Puedes pegar la cifra con puntos de millar y con coma o punto decimal: 1.234,56 y 1234.56 se resuelven igual. Algunos resultados de referencia: 500 da quinientos (no «cincocientos»); 700, setecientos; 900, novecientos; 21.000, veintiún mil; y 1.000.000, un millón.
Si el documento en el que trabajas también lleva siglos o numeración de capítulos, tienes al lado el conversor de números romanos. Para calcular el importe antes de escribirlo en letra, echa mano de la calculadora de IVA o de la calculadora de porcentajes, y si necesitas cambiar de sistema de numeración, del conversor de bases. Tienes el catálogo completo en herramientas de archivos.