Escribir con la medida justa
Casi todo lo que escribimos tiene una extensión esperada: el profesor pide 2.000 palabras, la revista acepta relatos de hasta 5.000, el cliente quiere un artículo «de unas 1.200». Este contador analiza tu texto mientras escribes y te da todas las cifras a la vez: palabras, caracteres con y sin espacios, frases, párrafos, líneas y el tiempo estimado de lectura. Pegas, miras, ajustas; sin abrir un procesador de textos solo para ver un número.
¿Cuántas palabras debería tener tu texto?
No hay una cifra mágica, pero sí rangos que funcionan en cada formato. Estas referencias te sirven como brújula:
- Tuit o publicación breve: 40-50 palabras como máximo; el límite real es de caracteres, no de palabras.
- Meta description: 20-25 palabras; más allá, Google la recorta.
- Artículo de blog con intención SEO: entre 800 y 1.500 palabras suele bastar para tratar un tema a fondo sin relleno.
- Nota de prensa: 400-600 palabras; los medios agradecen la concisión.
- Relato corto: de 1.000 a 7.500 palabras según el certamen o la revista.
- Trabajo académico: lo que fije la convocatoria, y ojo: muchos tribunales penalizan tanto quedarse corto como pasarse.
- Novela: la mayoría de las publicadas se mueve entre 60.000 y 100.000 palabras; el famoso reto NaNoWriMo fija 50.000 en un mes.
Del papel al reloj: palabras por minuto
El recuento también te dice cuánto tiempo pides a tu audiencia. Un adulto lee en silencio unas 200-250 palabras por minuto; leyendo en voz alta, con pausas naturales, la velocidad baja a 130-150 palabras por minuto. Con esas dos cifras puedes planificar casi cualquier pieza: un artículo de 1.000 palabras se lee en unos 5 minutos; un discurso de 10 minutos necesita entre 1.300 y 1.500 palabras; el guion de un vídeo de 3 minutos, unas 450. Si preparas una presentación, cronometra con la cifra hablada, no con la de lectura: es el error más común y acaba en charlas que no caben en su hueco.
Por qué tu cifra puede no coincidir con la de Word
El criterio base es el mismo en casi todas partes: una palabra es cualquier secuencia de caracteres separada por espacios o saltos de línea. Aun así, los casos límite se tratan de forma distinta según el programa: «socio-económico» cuenta como una palabra, «fin de semana» como tres, «2.500» como una, y las barras («y/o») dependen de la herramienta. Las diferencias son mínimas, pero si te juegas una nota o un pago por palabra, acuerda con la otra parte qué contador es el de referencia y usa siempre el mismo.
Tu texto se queda contigo
Todo el análisis ocurre dentro de tu navegador: la página no envía el texto a ningún servidor ni lo guarda al cerrar. Puedes pegar el capítulo de una novela inédita o un informe interno con la misma tranquilidad que si lo contaras en tu propio ordenador, porque técnicamente es eso lo que está pasando.
Si lo que te limita son los caracteres, pásate al contador de caracteres, que incluye los topes de X, SMS y SEO. Para revisar dos borradores tienes comparar textos, y para maquetar con texto provisional, el generador de Lorem Ipsum. El resto está en herramientas de archivos.