Un falso latín con dos mil años de historia
Contra lo que parece, el Lorem Ipsum no es un galimatías inventado por un diseñador aburrido. Procede de un texto real: De finibus bonorum et malorum («Sobre los límites del bien y del mal»), un tratado de ética que Cicerón escribió en el año 45 a. C. El arranque «lorem ipsum dolor sit amet» es un recorte del pasaje original:
«Neque porro quisquam est qui dolorem ipsum quia dolor sit amet, consectetur, adipisci velit…» — «No hay nadie que ame el dolor por sí mismo, que lo busque y quiera tenerlo, simplemente porque es dolor.»
En algún momento (la tradición lo sitúa en una imprenta del siglo XVI) alguien desordenó ese pasaje para componer muestrarios de tipos de letra, y el texto mutilado se quedó como estándar del oficio. En los años sesenta, las hojas de transferibles Letraset lo difundieron entre los estudios de diseño, y en los ochenta los programas de maquetación como Aldus PageMaker lo incluyeron de serie y lo convirtieron en el relleno universal que sigue siendo hoy. El profesor de latín Richard McClintock fue quien, siglos después, rastreó la palabra «consectetur» hasta Cicerón y confirmó el origen del texto.
Para qué sirve un texto de relleno
Cuando presentas una maqueta con frases con sentido, ocurre algo inevitable: la gente las lee. Y en cuanto las lee, la conversación se desvía hacia el contenido («esta frase no me convence») en lugar de centrarse en lo que se está evaluando: la jerarquía tipográfica, el interlineado, los márgenes, el equilibrio de la página. El Lorem Ipsum evita ese secuestro de la atención porque tiene la textura de un idioma real —longitudes de palabra y de frase verosímiles, mayúsculas, comas y puntos— pero no comunica nada. La maqueta se ve «vestida» sin que el texto opine.
Además resuelve un problema práctico: casi nunca tienes el contenido definitivo cuando empiezas a diseñar. Con texto de relleno puedes probar cómo aguanta la plantilla un titular a dos líneas, un párrafo largo o una ficha con poco texto, y detectar a tiempo dónde se rompe el diseño.
Cuánto texto generar según la pieza
- Titulares: de 4 a 8 palabras. Genera varios para probar el salto a dos líneas.
- Párrafos de una web: de 40 a 70 palabras por párrafo; en pantalla, los bloques largos espantan.
- Fichas de producto o tarjetas: 2 o 3 frases sueltas.
- Artículos o páginas de blog: de 4 a 6 párrafos para ver el ritmo de lectura completo con encabezados intercalados.
- Interfaces de app: palabras sueltas y frases cortas para botones, menús y estados vacíos.
Alternativas al Lorem Ipsum
No siempre es la mejor opción. Si el contenido real ya existe, úsalo aunque esté sin pulir: descubrirás antes los problemas de verdad, como titulares que no caben o descripciones demasiado largas. Hay equipos que defienden el enfoque content-first (escribir primero, diseñar después) precisamente porque el relleno perfecto puede esconder que la plantilla no aguanta el contenido real. También existen generadores temáticos y humorísticos en varios idiomas, útiles para dar personalidad a una demo, aunque con un riesgo: como tienen significado, vuelven a distraer.
Cuando llegue el texto definitivo, mide su extensión con el contador de palabras, revisa límites con el contador de caracteres o ajusta el formato con el conversor de mayúsculas y minúsculas. Hay muchas más utilidades en herramientas de archivos.