Qué comprueba exactamente un validador de JSON
JSON (JavaScript Object Notation) tiene una gramática mínima y estricta: solo admite objetos entre llaves, arrays entre corchetes, cadenas con comillas dobles, números y los literales true, false y null. Nada más. Esa rigidez es su mayor virtud —cualquier lenguaje puede interpretarlo sin ambigüedades— y también la razón de que un solo carácter fuera de sitio invalide el documento entero. Este formateador analiza tu texto con el mismo intérprete que usan los navegadores: si es válido, lo embellece o lo minifica con la sangría que elijas; si no, te muestra el mensaje exacto del analizador para que localices el fallo.
Los cuatro errores que rompen casi todos los JSON
1. La coma final
En JavaScript puedes escribir {"color": "rojo", "talla": "M",} y no pasa nada; en JSON esa coma después de «M» es ilegal. Es el fallo más habitual al copiar objetos desde código o al borrar a mano el último elemento de una lista.
2. Comillas simples o tipográficas
{'nombre': 'Ana'} parece correcto, pero JSON exige comillas dobles rectas tanto en claves como en cadenas: {"nombre": "Ana"}. Los procesadores de texto que convierten las comillas en curvas («“» y «”») provocan el mismo rechazo aunque a simple vista no se note.
3. Claves sin comillas
{edad: 30} es un objeto JavaScript válido, pero no es JSON: toda clave debe ir entrecomillada, como en {"edad": 30}. Es la trampa clásica al pegar configuraciones escritas para código en un archivo de datos.
4. Valores que JSON no conoce
undefined, NaN, Infinity y los comentarios con barras no existen en la especificación. Si tu archivo los arrastra desde JavaScript, el analizador fallará aunque la estructura «se vea bien». Lo mismo ocurre con una llave o un corchete sin cerrar: el descuadre invalida todo el documento.
Formatear no toca tus datos
Embellecer un JSON solo cambia el espacio en blanco: añade saltos de línea y sangría de 1, 2 o 4 espacios sin alterar valores, orden de claves ni tipos. Dos espacios es la convención más extendida en proyectos web; cuatro resulta más legible en estructuras muy anidadas. Hay un beneficio extra: un JSON bien formateado genera diferencias limpias en Git, porque cada cambio de valor aparece en su propia línea en lugar de perderse dentro de un bloque de una sola línea.
Un flujo de trabajo típico
- Copia la respuesta cruda de una API: casi siempre llega minificada, todo en una línea.
- Pégala aquí y pulsa «Formatear» para ver la jerarquía con claridad.
- Localiza el campo que buscabas o el punto exacto donde el analizador protesta.
- Corrige, vuelve a validar y, si el destino es producción, compacta el resultado con «Minificar».
Si solo necesitas compactar, tienes el minificador de JSON dedicado; y cuando tus datos sean tabulares te servirán CSV a JSON y JSON a CSV. Para inspeccionar tokens de autenticación, el decodificador de JWT te muestra su contenido al instante.
El JSON no viaja: se queda en tu equipo
Todo el análisis se ejecuta localmente en tu navegador, sin subir nada a ningún servidor. Puedes pegar respuestas con claves de API, datos de clientes o configuraciones internas con total tranquilidad: cerrar la pestaña lo borra todo. Cuando termines, explora el resto de utilidades en la página de herramientas.