Recortar es decidir qué sobra
Casi ninguna foto sale encuadrada del todo. Sobra un trozo de suelo, se ha colado alguien por el borde, el motivo queda pequeño y descentrado, o el sitio donde tienes que colocarla pide una forma que tu imagen no tiene. Recortar resuelve las cuatro cosas a la vez: eliges el rectángulo que te interesa y el resto desaparece.
Aquí lo eliges arrastrando sobre la propia imagen. El navegador guarda la foto en su memoria mientras dura la pestaña y hace el corte allí mismo; nuestro servidor envía la página y nada más, así que ni sabemos qué has recortado ni podríamos saberlo.
- Suelta la imagen sobre la zona de carga o selecciónala desde tu equipo.
- Arrastra para dibujar el rectángulo que quieres conservar.
- Pulsa «Recortar y descargar» y guarda el resultado.
Cuatro proporciones que resuelven casi todo
1:1, el cuadrado
La forma de los avatares y de buena parte del feed de Instagram. Funciona bien con retratos y con objetos centrados, y tiene una ventaja práctica: se ve igual de bien girando el móvil o no.
4:3, el clásico
La proporción de las cámaras compactas y de la mayoría de los móviles. Es cómoda para fotos de producto y documentación porque deja aire alrededor del sujeto sin que la escena se estire.
16:9, el panorámico
El formato del vídeo y de las miniaturas de YouTube. Sirve para paisajes, para cabeceras de página y para cualquier hueco ancho y bajo. Recortar a 16:9 obliga a sacrificar mucha altura, así que revisa que no cortes cabezas ni pies.
9:16, el vertical
El de las historias, los reels y los vídeos cortos: ocupa la pantalla entera del móvil. Si la foto original es horizontal, difícilmente saldrá un 9:16 decente; mejor tirar una nueva en vertical.
Medidas que piden las redes
- Foto de perfil: cuadrada, 400 × 400 píxeles como mínimo. Se muestra recortada en círculo, así que no pegues la cara a los bordes.
- Publicación de Instagram: 1080 × 1080 en cuadrado, o 1080 × 1350 (4:5) si quieres ocupar más pantalla en el móvil.
- Historias, reels y vídeos cortos: 1080 × 1920, proporción 9:16.
- Miniatura de vídeo: 1280 × 720, proporción 16:9.
- Cabeceras y portadas: son muy apaisadas y cada red recorta a su manera; deja lo importante en el centro, porque los laterales suelen perderse.
La regla de los tercios, en un minuto
Imagina dos líneas horizontales y dos verticales dividiendo el encuadre en nueve casillas iguales. La idea es sencilla: coloca el elemento principal sobre una de esas líneas o, mejor, en uno de los cuatro cruces, en lugar de plantarlo en el centro exacto. Un horizonte va en la línea de arriba o en la de abajo, nunca partiendo la foto por la mitad, y a un rostro conviene dejarle aire por delante, hacia donde mira.
El recorte es el momento más barato de aplicar la regla de los tercios: no necesitas repetir la foto, solo mover el rectángulo unos píxeles.
Sin deformar y sin pixelar
Recortar y redimensionar se confunden a menudo, y no son lo mismo. Recortar quita píxeles de los bordes y deja intactos los que sobreviven: por definición no puede deformar nada. La deformación —caras aplastadas, círculos convertidos en óvalos— aparece cuando se estira una imagen para meterla a la fuerza en otra proporción. Si necesitas una medida concreta, el orden correcto es recortar primero a la proporción y redimensionar después.
Lo que sí puede fallar es la resolución. Cuanto más pequeño es el rectángulo que eliges, menos píxeles tiene el resultado, y llega un punto en que ya no dan para el tamaño al que se va a ver. Mira siempre los píxeles finales, no el porcentaje de foto que has conservado: por debajo de unos 400 de lado, hasta un avatar empieza a verse blando.
Qué hacer después
Un recorte bien hecho pide poco más, pero si el archivo pesa demasiado tienes comprimir imagen, y si el destino exige otro formato, el conversor de imágenes. Para un avatar puede venirte bien redondear las esquinas, y si vas a publicar la foto, añadirle una marca de agua. Más en herramientas de archivos.