Endereza esa foto tumbada en segundos
Haces una foto en vertical, la mandas por correo y el destinatario la recibe tumbada. O escaneas un documento y sale boca abajo. Girar una imagen debería ser inmediato, y aquí lo es: eliges 90° a la izquierda, 90° a la derecha o 180°, compruebas la vista previa y descargas. El giro se ejecuta con la memoria de tu propio dispositivo, sin que la foto se envíe por la red en ningún momento.
¿Por qué algunas fotos «se giran solas»?
Es la duda más habitual, y la culpa es de un dato invisible: la etiqueta EXIF de orientación. Cuando fotografías con el móvil en vertical, el sensor captura los píxeles siempre en la misma posición y el teléfono se limita a apuntar en los metadatos «esta foto se hizo con el móvil girado». Los programas que respetan esa nota (la galería del móvil, la mayoría de visores modernos) te enseñan la foto derecha; los que la ignoran (webs antiguas, algunos programas de correo o de ofimática) la muestran tumbada. Por eso una misma imagen se ve bien en un sitio y girada en otro.
La solución definitiva es aplicar el giro a los píxeles, no a los metadatos. Al rotar aquí la imagen y descargarla, el archivo queda girado de verdad y se verá igual en cualquier programa, moderno o antiguo.
Giros de 90° frente a ángulos libres
No todos los giros son iguales. En los múltiplos de 90 grados, cada píxel simplemente se muda a una nueva casilla: no hay que inventar información, y una foto horizontal girada 90° queda perfectamente vertical, sin recortes ni bordes vacíos. Un ángulo libre —enderezar un horizonte torcido 3°, por ejemplo— es otra historia: obliga a interpolar todos los píxeles (lo que suaviza ligeramente la imagen) y deja triángulos vacíos en las esquinas que hay que rellenar o recortar. Esta herramienta se centra en los giros exactos, que son los que no tocan la nitidez; para un enderezado fino necesitarás un editor fotográfico, y después siempre puedes recortar la imagen para pulir el encuadre.
La letra pequeña del JPEG
Hay un matiz que casi ninguna web te cuenta: aunque el giro en sí no altera ningún píxel, al guardar el resultado el archivo se vuelve a codificar. Con PNG no hay problema, porque es un formato sin pérdida. Con JPG, la recodificación se hace a calidad muy alta y la diferencia es invisible en la práctica, pero conviene no encadenar diez ediciones con diez descargas intermedias: cada generación de JPEG suma. Lo sensato es decidir el giro correcto, descargar una vez y seguir editando a partir de ese archivo.
Todo local, y con más herramientas a un clic
Aquí no hay barra de progreso de subida porque no hay subida: el navegador abre la imagen en su propia memoria, la gira y genera la descarga, algo más rápido y más discreto que cualquier servicio que pase por un servidor. Si el problema no es el giro sino el espejo, usa voltear imagen; si necesitas otras medidas, redimensionar imagen; y si el archivo pesa demasiado, comprimir imagen. El catálogo completo está en herramientas de archivos.