Por qué tu escaneo sale tumbado
La escena es conocida: metes cinco hojas en el alimentador, el escáner trabaja sin quejarse y el PDF que sale hay que leerlo con la cabeza torcida. No es un fallo del archivo, es un desencuentro entre dos cosas que un PDF guarda por separado: el tamaño de la página y la orientación del contenido que hay dibujado dentro.
El escáner casi siempre crea páginas verticales, del tamaño de la hoja que espera recibir. Si el documento entró apaisado, o si lo pusiste girado en el cristal para que cupiera, el contenido se rasteriza dentro de esa página vertical dando un cuarto de vuelta. La página está «bien» según el archivo; lo que está girado es lo que se ve. Lo mismo pasa con las fotos de documentos hechas con el móvil: la cámara graba una etiqueta de orientación que el conversor a PDF no siempre respeta.
El atributo que decide cómo se ve cada página
Cada página de un PDF lleva un atributo de rotación que vale 0, 90, 180 o 270 grados. El visor lee ese número y gira la página antes de pintarla. Rotar aquí no redibuja nada: se suma el giro que eliges al valor que ya tenía la página y se guarda el documento. Por eso la operación es instantánea incluso en archivos de cientos de páginas.
Noventa a la izquierda, noventa a la derecha o ciento ochenta
Elegir el sentido correcto es más fácil si te fijas en dónde ha quedado el principio del texto:
- 90° a la derecha cuando el texto se lee de abajo arriba, es decir, cuando el inicio de las líneas está en el borde inferior.
- 90° a la izquierda (equivalente a 270°) cuando el texto se lee de arriba abajo y el margen superior de la hoja está a la derecha.
- 180° cuando el documento está boca abajo, lo típico de meter un taco de hojas del revés en el alimentador.
Si te equivocas de sentido no has roto nada: vuelve a cargar el resultado y aplica 180°, o rota otras dos veces en la misma dirección. Los giros se acumulan sobre la rotación previa.
Girar no degrada el documento
Aquí hay una diferencia importante respecto a rotar una imagen. Cuando giras un JPEG, muchos programas lo descodifican y lo vuelven a codificar, y esa segunda pasada introduce pérdida. En un PDF vectorial no ocurre nada parecido: el texto sigue siendo texto, las curvas siguen siendo curvas y lo único que cambia es el número que indica la orientación. El resultado se puede seleccionar, copiar y buscar exactamente igual que antes, y el peso del archivo se queda donde estaba.
Incluso en un PDF escaneado —donde cada página es en realidad una imagen— la imagen incrustada no se toca ni se recomprime: se gira la página que la contiene. Si lo que quieres girar es un archivo de imagen y no un PDF, usa rotar imagen.
Y si solo quieres girar algunas páginas
Esta herramienta aplica el giro a todas las páginas del documento, que es lo que resuelve el noventa por ciento de los casos: un escaneo entero mal orientado. Cuando el problema afecta solo a unas cuantas hojas —el plano apaisado en medio de un informe vertical—, la receta es encadenar tres herramientas:
- Separa las páginas afectadas con dividir PDF, indicando su rango.
- Rota ese trozo aquí, que ya tiene todas sus páginas mal orientadas.
- Vuelve a montar el documento con unir PDF y, si hace falta, coloca cada hoja en su sitio con ordenar páginas.
Apaisado o vertical: lo que cambia al imprimir
Un documento bien orientado no es solo cuestión de comodidad. Al imprimir, el controlador compara la forma de la página con la del papel de la bandeja; si una es apaisada y la otra vertical, aplicará un ajuste automático que reduce el contenido y deja franjas blancas arriba y abajo. Dejar el PDF con la rotación correcta antes de mandarlo a la impresora evita ese escalado y aprovecha la hoja entera.
En pantalla el efecto es parecido: los lectores de móvil y tablet ajustan el zoom al ancho de la página, así que una hoja girada se ve diminuta y obliga a hacer pinch constantemente. Y si el documento va a una sede electrónica o a un sistema de firma, muchos generan la vista previa tal cual llega el archivo, con la orientación incluida.
El giro se calcula en tu navegador
Todo lo anterior ocurre sin que el PDF salga de tu dispositivo. El archivo se abre en la memoria del navegador, pdf-lib actualiza la orientación de cada página ahí mismo y el documento corregido se genera en local para que lo descargues. No hay carpeta temporal en un servidor porque el archivo nunca llega a un servidor.
Eso hace que rotar una nómina, un historial o un contrato sea tan privado como abrirlo en tu propio ordenador. Descubre el resto de utilidades en la página de herramientas.