Sesenta páginas y solo necesitas tres
Casi todos los PDF que circulan por el correo son más grandes de lo que hace falta. El informe completo cuando bastaba el resumen, el contrato entero cuando la otra parte solo pidió el anexo, el escaneo de sesenta hojas en el que conviven cinco documentos distintos. Dividir un PDF es quedarte con la parte útil y dejar fuera el resto, sin volver a escanear ni pelearte con la impresión a PDF.
Es la operación inversa a unir PDF, y en la práctica se usa tanto o más, porque compartir de menos casi siempre es mejor idea que compartir de más.
Dos maneras de trocear, y no sirven para lo mismo
Extraer un rango de páginas
Este modo produce un único PDF nuevo con exactamente las páginas que has pedido y en el orden en que las has escrito. Es lo que quieres cuando sabes qué necesitas: las páginas 12 a 18 de un informe, la hoja de firmas, el anexo III. El documento original se queda como estaba; obtienes una copia recortada de contenido, no un archivo modificado.
Separar todas las páginas
Este modo hace lo contrario: convierte cada página en un archivo PDF independiente. Es la opción cuando el documento es en realidad un montón de papeles distintos escaneados de golpe, o cuando vas a clasificar hoja por hoja. Si el PDF tiene cuarenta páginas, obtienes cuarenta ficheros; por eso este modo no descarga un PDF, sino un paquete.
La regla rápida: si puedes nombrar las páginas que quieres, extrae; si lo que quieres es desmontar el documento entero, separa.
Cómo se escriben los rangos y cómo se cuentan las páginas
La casilla de páginas acepta números sueltos y rangos separados por comas. Escribir 1-3, 5, 8-10 te devuelve un PDF con siete páginas: la 1, la 2, la 3, la 5, la 8, la 9 y la 10. Los rangos son inclusivos —el primer número y el último entran— y puedes combinar ambas formas en la misma línea sin ningún orden especial.
Un detalle que causa más errores de los que parece: la numeración es la del documento, no la impresa en el papel. La primera hoja del archivo es la página 1 aunque sea una portada sin numerar, y aunque el pie de esa misma hoja diga «iii» o «pág. 0». Antes de escribir el rango, mira el contador de páginas del visor, que es el que coincide con lo que espera la herramienta. La cuenta empieza en 1, no en 0.
Si te equivocas no pasa nada: el original sigue intacto en tu carpeta y puedes repetir la extracción con otro rango las veces que quieras.
Por qué la descarga llega en ZIP
Cuando separas todas las páginas, el navegador tendría que lanzar una descarga por cada archivo generado. Con un documento de cuarenta hojas eso significa cuarenta avisos, cuarenta confirmaciones y una carpeta de descargas que se convierte en un problema. Para evitarlo, todos los PDF resultantes se empaquetan al vuelo en un único archivo ZIP que descargas de una sola vez.
Dentro encontrarás un PDF por página, nombrados de forma correlativa para que el orden se mantenga al descomprimir. Windows, macOS, Android e iOS abren archivos ZIP sin instalar nada: basta con hacer doble clic o pulsar sobre el archivo descargado. En cualquiera de los dos modos, las páginas se copian sin recomprimirse, así que ni el PDF extraído ni los del ZIP pierden nitidez respecto al original.
Dos escenarios que se repiten cada semana
- Enviar solo un anexo. Te piden el anexo económico de una memoria de ochenta páginas. Extraes las cuatro que lo componen y envías un PDF de 300 KB en lugar de uno de 12 MB, con la ventaja añadida de que no estás compartiendo el resto del expediente con alguien que no tiene por qué verlo.
- Desmontar un escaneo múltiple. El escáner del trabajo juntó en un solo PDF la factura del gestor, dos recibos y un contrato. Separas todas las páginas, descartas lo que no toca y vuelves a agrupar cada documento por su cuenta con unir PDF.
Si lo único que buscas es quitar unas cuantas hojas y conservar el resto del documento tal cual, va más directo eliminar páginas. Y si el trozo que extraes sigue pesando demasiado para el correo, redúcelo con comprimir PDF.
El troceo pasa dentro de la pestaña que tienes abierta
Esta herramienta no tiene servidor de archivos porque no lo necesita. El PDF que eliges se lee en la memoria de tu navegador, pdf-lib construye ahí mismo los documentos de salida y el ZIP se comprime también en tu máquina. Nada de eso viaja por la red: la única descarga que se produce es la del resultado, y sale de tu propio equipo.
Es la garantía más sólida posible cuando troceas historiales médicos, nóminas o expedientes con datos de terceros, porque no depende de que nadie cumpla una promesa de borrado. Tienes el catálogo completo en la página de herramientas.