Conversor de color HEX, RGB y HSL

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Tu navegador no admite el cuentagotas de pantalla (disponible en Chrome y Edge). Puedes subir una imagen y tomar el color de ella.

HEX#3b66ff
RGBrgb(59, 102, 255)
HSLhsl(227, 100%, 62%)

El cuentagotas y la lectura de imágenes funcionan 100 % en tu navegador.

El azul de tu marca es el mismo color en la pantalla, en el CSS y en el folleto impreso, pero se escribe de cuatro maneras que no se parecen en nada. Saber qué dice cada notación, y cuál te conviene en cada momento, ahorra mucho tiempo.

Dos físicas opuestas: luz que suma, tinta que resta

Una pantalla emite luz. Cada píxel tiene tres diodos, rojo, verde y azul, y el color nace de sumar esas tres emisiones: los tres al máximo dan blanco y los tres apagados dan negro. Es la síntesis aditiva, y de ahí salen HEX, RGB y HSL, que no son más que tres formas de decir cuánta luz enciende cada diodo.

El papel funciona al revés. No emite nada: refleja la luz de la habitación, y cada tinta que depositas resta una parte de esa luz. Se parte del blanco del papel y se va oscureciendo con cian, magenta y amarillo. En teoría esos tres juntos darían negro; en la práctica dan un marrón sucio y encharcan el papel, así que se añade una cuarta tinta: la K de CMYK, de key, la plancha clave que aporta el detalle y el texto.

HEX y RGB dicen lo mismo con otra caligrafía

Toma el azul #2563eb. Detrás de esa cadena hay tres números en base 16: 25 para el rojo, 63 para el verde y eb para el azul. Traducidos a decimal son 37, 99 y 235, que es justo lo que escribe la otra notación, rgb(37, 99, 235). Mismo color, distinta forma de anotarlo. Y cuando las tres parejas repiten carácter, el código se abrevia: #ffffff se queda en #fff.

El hexadecimal gana por comodidad: es corto y es lo que devuelven casi todos los cuentagotas. La notación funcional resulta más útil cuando necesitas transparencia, porque el cuarto valor del canal alfa se lee de corrido y permite superponer una capa translúcida sin inventarte un color nuevo.

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HSL: el único que se puede ajustar a ojo

Ese mismo azul en HSL es hsl(221, 83%, 53%), y aquí los números sí significan algo. El primero es el tono, una posición en la rueda de color de 0 a 360 grados: rojo en el 0, verde en el 120, azul en el 240. El segundo es la saturación, del gris total al color más puro. El tercero, la luminosidad: 0 % es negro, 100 % es blanco y 50 % es el color en su punto más vivo.

La ventaja salta a la vista en cuanto necesitas una familia de colores en lugar de un color suelto. Manteniendo el tono en 221 y la saturación en 83 %, basta con mover la luminosidad para obtener el fondo suave de una tarjeta al 92 %, el botón en reposo al 53 %, el estado de puntero al 45 % y el texto sobre fondo claro al 32 %. Intenta eso en hexadecimal y estarás probando códigos a ciegas hasta que uno pegue.

Antes de mandar nada a imprenta

Los dos espacios no cubren la misma cantidad de colores. Un verde fosforito o un naranja eléctrico que en pantalla resultan deslumbrantes sencillamente no existen en tinta, y al convertirlos se apagan; de ahí que muchas identidades definan versiones distintas del logotipo para pantalla y para papel. Tampoco hay una fórmula única de RGB a CMYK: el resultado depende del perfil de color, del papel y de la máquina, así que los valores definitivos los da la imprenta, nunca una conversión rápida.

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Elegir el color no termina hasta comprobar el contraste

Un color puede ser precioso y aun así dejar un texto ilegible. Las pautas de accesibilidad WCAG fijan una relación de contraste mínima entre el texto y su fondo: 4,5:1 para el texto de tamaño normal y 3:1 cuando la letra es grande, a partir de unos 24 píxeles o de 19 en negrita. Los bordes de los campos y los indicadores de foco piden también 3:1.

El azul del ejemplo lo ilustra bien. Texto blanco sobre #2563eb ronda el 5,2:1 y cumple de sobra; texto negro sobre ese mismo fondo se queda en torno al 4:1 y no llega al mínimo, justo al revés de lo que dicta la intuición. La luminosidad de HSL ayuda a corregirlo sin perder la identidad: baja unos puntos el valor del fondo y el texto blanco gana margen de sobra.

Y una regla que no depende del contraste: el color nunca debe ser el único portador de información. Si un campo erróneo solo se marca en rojo, quien no distingue el rojo del verde —cerca de un 8 % de los hombres— no verá el error.

Sigue trabajando con tu paleta

Elige el color con el selector o pega su código y copia el formato que necesites. A partir de ahí puedes montar un fondo con el generador de gradientes CSS, aplicar el color de marca sobre una foto con la marca de agua para imágenes o preparar los archivos finales con el conversor de imágenes y el compresor de imágenes. Para juzgar solo los valores de luminosidad de una foto, pásala por escala de grises. Todas las utilidades están en herramientas de archivos.

Preguntas frecuentes

¿Entre qué formatos convierte?

Entre HEX, RGB y HSL, que son los tres que entiende cualquier navegador y cualquier programa de diseño de pantalla. Eliges el color una vez, con el selector visual o escribiendo su código, y obtienes los tres valores a la vez para copiarlos donde te hagan falta.

¿Qué significa cada pareja de caracteres de un HEX?

Un código como #2563eb esconde tres números en base 16: 25 es el rojo, 63 el verde y eb el azul, cada uno con un valor de 00 a ff, es decir, de 0 a 255. Cuando las tres parejas tienen los dos caracteres repetidos se puede abreviar a tres dígitos, y por eso #ffffff y #fff son el mismo blanco.

¿Cuándo me conviene trabajar en HSL?

Siempre que necesites variantes de un color en lugar de un color suelto. Como el tono va aparte de la saturación y de la luminosidad, puedes aclarar un botón para su estado de reposo o oscurecerlo para el foco tocando un solo número, sin que el color se vuelva grisáceo o cambie de familia por el camino.

¿Puedo sacar de aquí el CMYK para mandar algo a imprenta?

Esta herramienta trabaja con los formatos de pantalla, y hay un motivo de fondo: no existe una conversión única de RGB a CMYK. El resultado depende del perfil de color, del papel y de la máquina, así que la cifra correcta te la da el propio flujo de la imprenta o un programa con gestión de color, no una fórmula genérica.

¿Qué contraste mínimo debe tener el texto?

Las pautas WCAG en nivel AA piden 4,5:1 entre el texto y su fondo para el tamaño normal, y bajan a 3:1 cuando la letra es grande (a partir de 24 píxeles, o de 19 si va en negrita). Los elementos de interfaz como bordes de campos o iconos informativos necesitan también 3:1.

¿Por qué mi color se ve distinto en el móvil que en el portátil?

Porque el mismo trío de valores RGB se traduce a luz de forma diferente en cada panel, según su calibración y su gama de color. Para elementos de marca conviene comprobar el resultado en varias pantallas y no fiarse de un solo monitor.

¿El conversor necesita conexión?

Solo para cargar la página la primera vez. Los cálculos son aritmética sencilla que ejecuta tu propio navegador, sin consultar ningún servicio externo y sin guardar los colores que pruebes.

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