Cómo funciona un código QR por dentro
El código QR (de Quick Response, «respuesta rápida») lo inventó en 1994 la empresa japonesa Denso Wave para rastrear piezas de automóvil, y hoy está en menús, entradas, carteles y tarjetas de embarque. A diferencia del código de barras clásico, que solo almacena una docena de dígitos en una dirección, el QR guarda la información en dos dimensiones: una cuadrícula de módulos (los cuadraditos blancos y negros) que crece desde 21 × 21 hasta 177 × 177 módulos según la cantidad de datos. Los tres cuadrados grandes de las esquinas son patrones de posición: le indican a la cámara dónde está el código y con qué orientación, y por eso puedes escanearlo torcido, inclinado o incluso del revés.
Cuando escribes una URL o un texto, la herramienta lo convierte en bits, añade información de formato y redundancia matemática, y dibuja la matriz resultante en el momento. Cuanto más largo es el contenido, más módulos necesita el código; por eso conviene codificar URLs cortas siempre que sea posible.
Niveles de corrección de errores: L, M, Q y H
Todo QR incorpora corrección de errores Reed-Solomon, una redundancia que permite reconstruir el contenido aunque parte del dibujo esté sucio, rayado o tapado. Existen cuatro niveles:
- L (bajo): recupera hasta un 7 % del código dañado. Produce el dibujo menos denso; suficiente si el QR se mostrará en pantalla.
- M (medio): hasta un 15 %. El equilibrio recomendado para la mayoría de impresiones.
- Q (alto): hasta un 25 %. Pensado para superficies expuestas al roce, la intemperie o la suciedad.
- H (máximo): hasta un 30 %. El más resistente e imprescindible si vas a superponer un logotipo en el centro.
Hay un intercambio que conviene conocer: a más corrección, más módulos ocupa el código para los mismos datos y más apretado queda el dibujo. Un QR muy denso impreso en pequeño se escanea peor, así que no elijas H «por si acaso» salvo que lo necesites de verdad.
A qué tamaño imprimirlo: la regla del 10 a 1
La duda más habitual al llevar un QR al papel es el tamaño. Una regla práctica que rara vez falla: el lado del código debe medir al menos una décima parte de la distancia de escaneo. Para una tarjeta de visita que se mira a 20 cm bastan 2 × 2 cm; para un cartel que la gente leerá a 2 metros, imprime el QR a unos 20 cm de lado; para una lona a 10 metros necesitarás cerca de un metro. Descarga el PNG a 512 o 1024 píxeles para imprenta, deja siempre un margen blanco alrededor (la llamada «zona de silencio») y evita fondos con poco contraste: oscuro sobre claro sigue siendo lo que mejor lee cualquier cámara.
Tres usos que funcionan muy bien
Carta de restaurante
Enlaza el QR a la URL donde publicas tu carta. Si mañana cambias platos o precios, actualiza la página enlazada: los códigos ya impresos en las mesas seguirán funcionando porque la dirección no ha cambiado.
Wifi para invitados
Con el formato WIFI:T:WPA;S:NombreDeRed;P:contraseña;; el móvil se conecta a la red nada más escanear, sin teclear nada. Es un detalle muy agradecido en alojamientos turísticos, consultas y salas de espera.
Tarjeta de visita (vCard)
Un QR con tus datos en formato vCard permite que cualquiera guarde tu contacto con un gesto. Como una vCard contiene bastante texto, el código sale denso: descárgalo a tamaño grande y usa corrección M o Q, no H.
¿Caducan los códigos QR?
Los QR estáticos, como los de esta herramienta, no caducan nunca: no dependen de ningún servidor ni de ninguna suscripción. Los servicios que «caducan» tus códigos generan QR dinámicos, que pasan por un enlace intermedio de su propiedad; cuando dejas de pagar, cortan la redirección y el código impreso queda inservible.
Regla de oro: un QR funciona mientras funcione lo que lleva dentro. Si enlaza a tu web, procura que esa URL no cambie; si algún día cambia, genera e imprime un código nuevo.
Si trabajas a menudo con enlaces y datos, te pueden servir el generador de slugs para URLs limpias, el generador de contraseñas para la clave del wifi o convertir el PNG a Base64 para incrustarlo en tu HTML. Tienes el catálogo completo en herramientas de archivos.