La Tierra no deja de temblar
Mientras lees esto, en algún lugar del planeta el suelo se está moviendo. Cada año se registran cientos de miles de terremotos; la inmensa mayoría son tan leves que solo los detectan los sismógrafos. Esta página muestra en vivo los seísmos de magnitud 2,5 o superior de las últimas 24 horas en todo el mundo, con su magnitud, ubicación, hora y profundidad, a partir del registro del USGS, el Servicio Geológico de Estados Unidos.
Que casi todos sean pequeños no es casualidad: la sismicidad sigue la llamada ley de Gutenberg-Richter, según la cual por cada punto que baja la magnitud hay unas 10 veces más terremotos. De ahí que un día cualquiera veas decenas de seísmos entre 2,5 y 4,5 y que los grandes, por suerte, sean rarezas: de media, solo un terremoto al año supera la magnitud 8 en todo el planeta.
¿Richter? En realidad, magnitud de momento
Aunque la prensa siga hablando de «escala de Richter», los sismólogos apenas la usan. Charles Richter la creó en 1935 para comparar terremotos de California con un sismógrafo concreto, y por encima de magnitud 6,5 se satura: deja de distinguir entre un terremoto grande y uno gigantesco. Desde los años 70 la referencia es la magnitud de momento (Mw), que se calcula a partir del tamaño de la falla que rompió, cuánto se deslizó y la rigidez de la roca. Para seísmos moderados ambas escalas dan valores parecidos, por eso la confusión persiste.
Lo que no cambia es su carácter logarítmico, que engaña a la intuición: subir un punto multiplica por 10 la amplitud del movimiento del suelo y por unas 32 veces la energía liberada. Subir dos puntos son unas 1.000 veces más energía. Dicho de otro modo: harían falta cerca de mil terremotos de magnitud 5 para liberar la energía de uno solo de magnitud 7.
Un 6 no es «un poco más» que un 5: es un orden de magnitud distinto. Por eso la lista destaca por colores los seísmos a partir de ciertas magnitudes.
Magnitud no es lo mismo que intensidad
La magnitud es única para cada terremoto: mide la energía liberada en el foco. La intensidad, en cambio, describe sus efectos en cada lugar (qué se sintió, qué se dañó) y se expresa en escalas como la de Mercalli o la europea EMS-98. Un mismo seísmo tiene una sola magnitud pero muchas intensidades: fuerte junto al epicentro, imperceptible a cientos de kilómetros.
En esos efectos influye mucho la profundidad que ves en cada registro. Los seísmos superficiales (menos de 70 km) transmiten la sacudida casi directamente a la superficie y son los que más se notan; los muy profundos, incluso siendo potentes, llegan amortiguados. También cuentan el tipo de suelo y, sobre todo, la calidad de la construcción: la misma magnitud puede ser una anécdota en Japón y una catástrofe en una zona sin normativa sismorresistente.
Datos en vivo, fuente oficial
El listado se refresca cada pocos minutos desde el feed público del USGS, y cada seísmo enlaza a su ficha oficial con mapa y parámetros técnicos. Para seísmos en España, la fuente oficial es el Instituto Geográfico Nacional. Y si te interesan otros datos del planeta en tiempo real, echa un vistazo a el tiempo, la calidad del aire o el resto de datos en vivo.