Cinco dígitos que dicen mucho
En España, el código postal se implantó a mediados de los años ochenta y desde entonces sigue la misma lógica: cinco dígitos, de los que los dos primeros identifican la provincia y los tres restantes concretan la zona de reparto dentro de ella. La numeración provincial va del 01 al 52 y responde al orden alfabético de la época:
- 01 Álava, la primera de la lista.
- 08 Barcelona y 28 Madrid, las más repetidas en cualquier formulario.
- 41 Sevilla, 46 Valencia, 50 Zaragoza.
- 51 Ceuta y 52 Melilla, añadidas al final por ser ciudades autónomas.
Con esa clave, un código como 28013 se descifra solo: provincia de Madrid (28) y una zona concreta del centro de la capital (013). La relación entre códigos y municipios no es de uno a uno: una gran ciudad reparte su callejero entre decenas de códigos, mientras que en zonas rurales varios pueblos pequeños comparten uno. Por eso esta herramienta puede devolverte una localidad o varias, y en ambos casos es correcto.
Cada país, su sistema
El ZIP de Estados Unidos
El famoso ZIP code (de Zone Improvement Plan) nació en 1963 y también usa cinco dígitos, pero organizados al revés que el sistema español: el primero marca una gran región del país, del 0 en el noreste al 9 en la costa oeste. La versión ampliada, ZIP+4, añade cuatro dígitos que afinan hasta una manzana o un edificio concreto.
Los postcodes británicos
Reino Unido optó por códigos alfanuméricos del tipo SW1A 1AA. La primera mitad identifica el área y el distrito; la segunda, el sector y un grupo reducido de direcciones, a veces una quincena de portales. Son tan precisos que en la práctica funcionan casi como coordenadas: con el código y el número de casa, una dirección británica queda identificada sin ambigüedad.
Países Bajos, Portugal y otros formatos
Los Países Bajos combinan cuatro cifras y dos letras (1012 AB), un formato que, junto al número de portal, señala una dirección única. Portugal amplió sus cuatro dígitos históricos con tres más tras un guion (1000-001, en Lisboa). E Irlanda fue de los últimos países europeos en sumarse: hasta 2015 no estrenó su Eircode, con un código distinto para cada vivienda del país.
Para qué sirven más allá del correo
Aunque nacieron para ordenar el reparto de cartas, hoy los códigos postales son una pieza básica de la vida digital:
- Tarifas de envío: las empresas de mensajería y las tiendas online calculan precios y plazos por zonas postales, no por municipios.
- Estadística: organismos oficiales publican datos de renta, población o vivienda agregados por código postal, la unidad territorial más manejable que existe.
- Seguros: la prima del seguro del coche o del hogar varía según el código postal, porque resume el riesgo de robo, siniestralidad o clima de la zona.
- Cobertura de servicios: desde la fibra óptica hasta el reparto de comida a domicilio, casi todo «¿llegamos a tu zona?» se responde con un código postal.
Cómo funciona este buscador
Eliges el país, escribes el código y la consulta se resuelve contra Zippopotam.us, un servicio abierto y gratuito que recopila los códigos postales de decenas de países. Para que la respuesta sea inmediata, nuestro servidor guarda en caché cada resultado durante un mes: los códigos postales cambian muy poco, así que no tiene sentido volver a preguntarlos cada vez. Ten en cuenta que ninguna base abierta cubre el 100 % de los códigos del mundo; si el tuyo no aparece, no significa que no exista.
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